Quizás vivas un cuento de hadas, en castillos de cartas marcadas, quizás no tenga premio... quien juegue su mano peor.
Y pensar que pensaban que nada importaba y que había tanto por perder que nunca apostaron nada, y no se lastimaron
¡no llegaron a nada!
¡no llegaron a nada!
(no tuvieron los huevos para quererse como se quiere -cuando se quiere tanto, que te hace doler-)

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