
De tanto jugar con fuego, nuestro incendio se apago. Y esta lástima lastima, es una pena si apenas empezamos a empezar.
De tanto patotear a los fantasmas, se nos fue llenando el nido de miedos a estrenar. Justo ahora que no llueve tanto, andamos sin mapa y sin saber naufragar. Nos queda todo casi todo por decir pero nada más que hablar. Lo que no te pienso devolver son los "te adoro" que te robé.