Y es lo de siempre, se dobla y se rompe (de noche todo es beso y carnaval), pero canta el gallo y nos hacemos maestros, en este horrible arte de lastimar.
Y ahí vamos, con este amor que no va ni a la esquina, buscando ciegos, una tabla en el mar, con este amor que mordió la banquina, cuesta arriba y pedaleando mal.
- (Te merecés abrigos que hoy no tengo, mientras los tejo guardá ésta canción)
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