Jóvenes promesas, no, no teníamos nada. Dejando en
los portales los ecos de tus susurros, buscando cualquier
rincón sin luz
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro",
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.
En las noches vacías en que regreso sola y malherida,
todavía me arrepiento de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo,y ahora que te encuentro,
veo que aún arde la llama que encendiste;
nunca, nunca es tarde para nacer de nuevo, para amarte.
Debo decirte algo antes de que te bajes de este sucio
vagón y quede muerto,mirarte a los ojos,
y tal vez recordarte, que antes de rendirnos fuimos eternos.
Otra vez
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