20 diciembre 2010

 Jóvenes promesas, no, no teníamos nada. Dejando en 
los portales los ecos de tus susurros, buscando cualquier 
rincón sin luz 
"Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro", 
y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú.
En las noches vacías en que regreso sola y malherida, 
todavía me arrepiento de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo,y ahora que te encuentro, 
veo que aún arde la llama que encendiste
nunca, nunca es tarde para nacer de nuevo, para amarte.
Debo decirte algo antes de que te bajes de este sucio 
vagón y quede muerto,mirarte a los ojos, 
y tal vez recordarte, que antes de rendirnos fuimos eternos.

Otra vez

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